martes, 17 de junio de 2014

Minerales en Venezuela

Minerales, ¿sustancias orgánicas o inorgánicas?
La belleza intrínseca y gran variedad de especies minerales presentes en nuestro planeta han despertado la curiosidad y el afán de estudio de un sinnúmero de aficionados, coleccionistas y científicos a lo largo de la historia. Los minerales son sustancias naturales sólidas, formadas por procesos inorgánicos, y que constituyen los elementos esenciales formadores de las rocas. Se caracterizan por presentar propiedades físicas homogéneas, por una composición química característica, que puede ser variable dentro de ciertos límites y, principalmente, por poseer una disposición atómica fija o celda unitaria reticular diagnóstica para cada especie mineral. La definición de mineral admite ciertas excepciones o, mejor aún, determinadas extensiones. El mercurio, por ejemplo, a pesar de hallarse en la naturaleza en estado líquido, es considerado como un mineral; contrariamente, los vidrios volcánicos, de aspecto sólido, no son considerados igualmente como minerales debido a la carencia de celda unitaria reticular. El caso de cristales diaplécticos, productos del impacto de cuerpos celestes y que presentan desorden atómico no se han clasificado adecuadamente hasta la fecha. Ciertas especies minerales pueden presentar un origen no totalmente inorgánico, como las calizas, aunque la calcita es un mineral y en su formación como constituyente de los caparazones de innumerables organismos que componen las calizas está presente en un grado de relevancia total. Las sustancias sintetizadas en el laboratorio no pueden considerarse minerales debido a la intervención de la mano del hombre; no importando su origen orgánico o inorgánico. De igual manera es aplicable tal consideración a aquellas sustancias que un químico no dudaría en calificar como "sustancias orgánicas", tal el caso de los hidrocarburos, oxalatos, algunas parafinas y el ámbar, sustancias de clara procedencia orgánica.

Historia de los minerales
El empleo y la posterior fascinación por los minerales se remonta a los albores de la historia; las pinturas rupestres realizadas con colorantes minerales son un ejemplo clásico del primer uso que daban nuestros antecesores a los materiales minerales. Hace unos 3000 años atrás, los fenicios explotaban ya el yacimiento metalífero en la región española de Riotinto. El primer tratado de mineralogía corresponde a la obra titulada Sobre las piedras, de Teofrasto (372-287 a.C.), discípulo de Aristóteles, en el que describe dieciséis especies minerales. Posteriormente, el eminente historiador Plinio en el siglo I, recopiló numerosos conocimientos de historia natural y aludió a otras muchas especies, explicando su utilidad como gemas, colorantes o en la fabricación de objetos metálicos. El término mineral, apareció en el siglo XIII, en la obra de San Alberto Magno, donde describe nuevas sustancias químicas y un total de 95 minerales. Al final de la Edad Media se incrementó en toda Europa la extracción de metales y otros minerales, como consecuencia del desarrollo de la guerra y la fabricación de armas, así como, del creciente interés por la alquimia. Georg Bauer, conocido como Agricola (1414-1555), publicó la obra De re metallica y De re fossillium, donde reunió todo el conocimiento de la época sobre las nacientes ciencias de la mineralogía y geología. En el siglo XVIII, Nicolá Steno, con sus trabajos sobre la morfología de los cristales, creó una nueva ciencia, la Cristalografía, auxiliar de la mineralogía, que se dedica al estudio de la estructura de los minerales. A partir de allí, numerosos científicos aportaron publicaciones estrechamente ligadas entre la mineralogía y la química. A finales del siglo XVIII, el abad francés René-Just d'Haüy (1782) publicó diversos trabajos sobre cristalografía. En 1848 el también francés Auguste Bravais (1811-1863) llegó a la conclusión definitiva de que las partículas se pueden distribuir espacialmente de catorce formas distintas. Las estructuras así formadas por traslación y compenetración se denominan redes de Bravais; las cuales podrían considerarse como los "ladrillos" de los que se compone la materia cristalina. Finalmente, en 1870 la aparición del microscopio polarizante, de gran ayuda para investigar las propiedades ópticas de los minerales, y la demostración de la difracción de los rayos X (Max von Laue, 1912), fue lo que permitió conocer la estructura íntima de los minerales y establecer las bases para el desarrollo de la mineralogía determinativa.

                            ¿Presentan los minerales forma cristalina?
El término forma presenta un significado cristalográfico muy preciso: consiste en el conjunto de caras físicamente equivalentes de un cristal, cuya presencia viene condicionada por sus elementos de simetría. La forma de un cristal, tal como se muestra a simple vista, no viene dada en general por una sola forma cristalográfica sino por una combinación de varias de ellas, más o menos desarrolladas. Las caras posibles de un cristal determinado vienen fijadas por la disposición interna de los átomos y por lo tanto un aspecto determinado obedece a las relaciones entre las velocidades de crecimiento de las formas simples; contrariamente, la forma que muestra un desarrollo predominante entre todas las posibles supone una adaptación del cristal a las condiciones imperantes y depende, no sólo de la presión y de la temperatura actuantes en el momento de la cristalización, sino también del ambiente químico, de la presencia de tensiones orientadas, de las impurezas y asimismo del crecimiento contemporáneo de otros cristales. Por lo tanto, cristales pertenecientes a una misma sustancia pueden presentar formas dominantes distintas en diversas localidades, o incluso en una misma localidad pero a tiempos distintos.


Propiedades físicas de los minerales
Además de la forma, que puede faltar por completo en los fragmentos de minerales, las propiedades físicas constituyen un elemento utilísimo para su reconocimiento. Algunas de estas propiedades pueden apreciarse por simple observación, otras requieren sencillas medidas y finalmente existen parámetros que requieren de una instrumentación más compleja y costosa. Las propiedades físicas de los cuerpos sólidos se dividen en direccionales y no direccionales. Las primeras incluyen las propiedades escalares, expresables en forma numérica, tal como la densidad, y otras propiedades difícilmente definibles mediante números, que dependen de una valoración subjetiva basada en los sentidos humanos, tal como la raya. Las segundas, denominadas vectoriales, no sólo requieren un valor numérico para su correcta expresión (módulo) sino que debe especificarse también la dirección en la que se ha realizado la medida, tal como la cohesión, tenacidad, piezoelectricidad y piroelectricidad. En los cuerpos cristalinos está como mínimo siempre presente una propiedad vectorial que cambia de modo discontinuo, con el módulo bruscamente variable, debido a pequeñas desviaciones de la dirección de medida.
Propiedades escalares
La densidad de un cuerpo representa el valor de su masa por unidad de volumen (g/cm3) y su valor numérico es igual al peso específico, que a su vez indica cuántas veces el cuerpo en cuestión pesa más que un volumen idéntico de agua destilada. La densidad está en relación directa con la densificación de los átomos en la celda reticular y por tanto es elevada en los compuestos con un número de coordinación alto (metales) y con baja en los compuestos con una coordinación menor (compuestos con enlaces residuales o covalentes). En general no se procede a realizar medidas de densidad sino de peso específico, basándose en el conocido principio de Arquímedes y mediante un instrumental muy sencillo, como el picnómetro, la balanza hidróstática o líquidos con peso específico previamente determinado. Resulta también cómodo asignar un valor estimativo por comparación con una sustancia como patrón. La determinación precisa de la densidad no siempre supone un diagnóstico seguro ya que muy pocas muestras de minerales carecen de hoquedades, impurezas o fracturas que alteran de tal modo los valores de la densidad que hace que sólo sea cualitativa.
Propiedades vectoriales
La propiedad vectorial más resaltante es la velocidad de crecimiento relacionada directamente con las características geométricas y con el tipo de enlace cristalino; varía por tanto de un modoanisótropo discontinuo. Las propiedades de cohesión están ligadas con la propiedad anterior y también son anisótropas y discontinuas; en cambio, las propiedades que están relacionadas con la penetración del cuerpo por una determinada forma de energía, como luz, calor o electricidad, son claramente direccionales, pero varían de modo continuo. Por otra parte, al dividirse un cristal en fragmentos informes (fractura) o bien seguir superficies planas paralelas a las caras cristalográficas (exfoliación o clivaje). El primer tipo de fragmentación es característico de las sustancias con enlaces distribuidos de manera más o menos similar en todas las direcciones y puede llevarse a cabo siguiendo superficies irregulares, curvas, astillas, etc. La exfoliación tiene lugar en sustancias en las que existen planos con abundantes enlaces y también direcciones en cuyo sentido la cohesión es mínima. Resultan figuras de exfoliación que en las clases de simetría elevada, pueden ser incluso cerradas.

¿Son arbitrarios los nombres de minerales?
Los nombres de los minerales son, por lo general, términos vulgares que hacen referencia a diversos aspectos como el color (albita: blanco; malaquita: malva; cianita: azul), la región de origen (aragonito: de Molina de Aragón; aglesita: de la isla de Anglesey) o un nombre propio (covellina: Covelli; sillimanita: Silliman; halloysita: Halloye). Debido a la ausencia de un criterio fijo para su designación, en 1960 se creó un comité de nomenclatura. A partir de esa fecha sólo se admiten nuevos nombres que hagan referencia a la composición química o estructura cristalográfica del mineral. El nombre del mineral descubierto debe llevar la terminación "ita" y no admite sinonimias, a fin de sintetizar la nomenclatura y evitar confusiones.


Listado de minerales 

 
Propiedades Fisicas:
ALUMINIO
Peso atómico: 26,9815. Número atómico: 13. Punto de ebullición: 2.450 º C. Punto de fusión: 659,70 º C.

Bauxita:
Sistema: Rómbico. Hábito: agregados criptocristalinos a escamosos finos. Dureza: 3,5 - 4.Densidad: 3,1. Color: Blanco, amarillento, incoloro. Raya: blanca a roja. Brillo: mate.



Propiedades físicas:
ANTIMONIO 
Peso atómico: 121,705. Número atómico: 51. Es un sólido cristalino, frágil.

Antimonita:
Sistema: Rómbico. Hábito: los cristales son prismáticos alargados columnares con estriado burdo longitudinal, muchas veces deformados. Dureza: 2. Peso específico: 4,6. Color: Blanco metálico a gris de plomo. Raya: es del mismo color.

Propiedades físicas:
ASBESTO
Sistema: Monoclínico. Hábito: generalmente granulado, masivo, fibroso y filiforme. Dureza:antigorita 3 - 3,5; crisotilo 2 - 3. Peso específico: antigorita 2,55 - 2,58; crisotilo de 2,36 - 2,50.Color: Blanco, verde en todas las tonalidades, amarillo. Raya: blanca. Brillo: craso a sedoso.Exfoliación: no reconocible a causa de su configuración. Fractura: concoidea a fibrosa.Tenacidad: Blando.
El Asbesto es un anfíbol inosilicato de cadena doble del grupo de la actinolita. Está compuesto de sílice, magnesio, hierro y calcio. Aparece en formas alargadas fibrosas, de la singonía monoclínica, es verdoso y flexible.

Propiedades físicas:
BARITA
Sistema: Rómbico. Hábito: los cristales son tabulares, los agregados granulares, compactos, hojosos. Dureza: 3-3,5. Densidad: 4,5. Color: Es incolora, blanca, amarilla, rojiza, azul, dependiendo de las impurezas que contenga. Raya: blanca. Brillo: vítreo a nacarado.
Diafanidad: comunmente transparente.



Propiedades Fisicas: 
CROMO
Sistema: Cúbico. Hábito: Cristales octaédricos, raros y pequeños; generalmente en forma de diseminaciones y agregados granulares diseminados. Dureza: 5,5. Densidad: 4,5 - 4,8.
Color: Negro. Raya: Parda. Brillo: Submetálico a craso. Clivaje: no presenta.
Fractura: concoidea. Tenacidad: frágil. Peso específico: 4,5-4,8.


Propiedades Fisicas:
DIAMANTE
Sistema: Cristalino, siempre se presenta en cristales que a veces, poseen caras curvas y estrías. Hábito: la forma más frecuente es el octaedro, y el cubo, menos común es el dodecaedro; el cubo y el tetraedro son raros. Dureza: 10.Densidad: 3,5. Color: las especies puras son incoloras, transparentes, a veces con matices de color rojo, marrón, amarillo, azul y otros colores. Brillo: muy intenso (adamantino). Puede estar maclado, y es frecuente la macla tipo espinela.

Propiedades físicas:
ORO
Sistema: Cúbico. Hábito: son raros los cristales en forma octoédrica, cúbica o rombododecaédrica; normalmente se presenta un granos muy pequeños e informes, en laminillas difundidas en una matriz de Cuarzo o de roca; las formas dendríticas son raras; en los placeres son comunes también los agregados compactos y redondeados, conocidos con el nombre de pepitas. Color: Amarillo de latón, el Oro rico en Plata es más pálido, mientras que la impureza de cobre le da un matiz rojizo. Raya: amarilla dorada. Brillo: metálico. Dureza: 2,5. Densidad: 19,3.

Propiedades físicas:
PLATA
Sistema: Cúbico. Hábito: son muy raros en cristales cúbicos u ortoédricos, siempre de pequeñas dimensiones; generalmente presentan caras escalonadas o bien deformadas por contacto; se encuentra generalmente en forma de dendritas, láminas delgadas. Dureza: 2,5. Densidad: 10,5.Color: blanco, gris azulado. Raya: blanca argénteo. Brillo: metálico muy intenso, aunque casi siempre está oscurecido por una pátina negruzca debido a alteración superficial. Es blando, dúctil y maleable.

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